Perros, gatos y otros animales de compañía tienen necesidades diferentes durante un viaje. El espacio disponible, la temperatura, el sistema de transporte o las paradas forman parte de una planificación que cambia según la especie y las características de cada animal.
En AC-LLAR todos los vehículos de alquiler admiten mascotas. Es una decisión que la empresa valenciana incorporó a su filosofía de trabajo hace años y que permite plantear las vacaciones contando con ellas desde el momento de elegir la autocaravana o cámper.
“Para nosotros admitir animales nunca ha sido un extra del alquiler. Forman parte de muchas familias y entendimos que nuestra flota tenía que responder a esa realidad. Por eso los admitimos en todos nuestros vehículos”, explica Enrique Rita, gerente de AC-LLAR y presidente de la Asociación del Caravaning de la Comunitat Valenciana (ACCVAL).
Después de cada alquiler, los vehículos pasan por un proceso de limpieza antes de volver a incorporarse a la flota, con independencia de que hayan viajado o no animales.
Cuando el alojamiento también viaja
Viajar en autocaravana con una mascota tiene una particularidad frente a otras formas de turismo. Durante buena parte de las vacaciones, vehículo y alojamiento son el mismo espacio.
Esto evita tener que comprobar en cada nueva etapa si el siguiente alojamiento admite animales y permite organizar los desplazamientos de acuerdo con sus necesidades. Una parada adicional, un cambio de horario por las temperaturas o permanecer más tiempo en un destino pueden incorporarse a la ruta sin necesidad de cambiar de alojamiento.
Las necesidades tampoco son iguales para todos los animales. Un perro requiere prever paseos y paradas durante los desplazamientos. Un gato puede necesitar un periodo de adaptación al vehículo y un espacio seguro donde instalar su transportín, agua o arenero. Viajar con otros pequeños animales obliga a prestar especial atención al habitáculo en el que se transportan y a las condiciones de temperatura y ventilación.
“Cada familia y cada animal son diferentes. Cuando sabemos que una mascota va a viajar, podemos tenerlo en cuenta al recomendar el vehículo. El número de personas, el tamaño del animal o la distribución interior pueden influir mucho más de lo que parece cuando se van a pasar varios días de ruta”, señala Rita.
La mascota también es un pasajero
La condición pet friendly del vehículo no modifica las obligaciones de seguridad durante la marcha. La Dirección General de Tráfico (DGT) establece que los animales deben viajar correctamente sujetos para evitar que interfieran con el conductor y reducir los riesgos en caso de accidente.
El sistema adecuado depende de las características del animal. Transportines, arneses y separadores permiten resolver situaciones diferentes y deben elegirse teniendo en cuenta su tamaño y la forma en la que va a realizarse el desplazamiento.
En verano, los animales no deben permanecer dentro de un vehículo estacionado cuando las temperaturas son elevadas. La sombra o una ventanilla parcialmente abierta tampoco garantizan una temperatura segura en el interior.
En el caso de los perros, la DGT aconseja además realizar paradas aproximadamente cada dos horas para que puedan caminar, beber y hacer sus necesidades. Las horas centrales del día requieren especial atención por el riesgo que supone el calor tanto durante los paseos como en las zonas exteriores.
Gatos y otros animales presentan necesidades distintas, pero la temperatura interior, la disponibilidad de agua y un transporte seguro continúan siendo factores que deben preverse antes de iniciar el desplazamiento.
“Muchas veces pensamos primero en el destino, pero cuando se viaja con animales hay que pensar también en cómo será cada jornada. Las horas de desplazamiento, las paradas, la temperatura o qué vamos a hacer cuando visitemos un lugar al que nuestra mascota no pueda acceder también forman parte de las vacaciones”, apunta Rita.
Una ruta con margen para cambiar
La posibilidad de cambiar de itinerario cuenta ahora con un marco más claro para las autocaravanas. La última reforma del Reglamento General de Circulación reconoce expresamente su estacionamiento en las mismas condiciones que el resto de vehículos cuando permanecen dentro de su perímetro, apoyadas sobre sus neumáticos y sin realizar vertidos. Los ayuntamientos mantienen sus competencias sobre tráfico y estacionamiento, aunque las restricciones deben responder a criterios objetivos y no al simple hecho de tratarse de una autocaravana. Dormir en su interior tampoco modifica la condición de vehículo estacionado mientras se cumplan esas condiciones.
También interesa comprobar las condiciones de acceso con animales a los lugares que forman parte de la ruta. Playas, espacios naturales, transportes públicos, monumentos o establecimientos pueden aplicar normas diferentes según el destino e incluso según el tipo de animal.
Planificar esas restricciones permite saber con antelación qué actividades podrán compartirse con la mascota y cuáles exigirán buscar otra opción.
Vacaciones en modo pet friendly
AC-LLAR incorporó hace años la admisión de animales a su modelo de alquiler y actualmente la mantiene en toda su flota de autocaravanas y cámperes. La elección del vehículo permite tener en cuenta desde el principio cuántas personas y animales viajarán y qué espacio necesitarán durante la ruta.
El concepto pet friendly adquiere así un significado bastante concreto. Perros, gatos y otros animales pueden formar parte de las vacaciones, pero cada uno obliga a pensar de forma diferente en su seguridad, comodidad y necesidades durante el desplazamiento y las estancias.
“Para muchas familias, elegir dónde pasar las vacaciones incluye también decidir cómo viajará su mascota. La autocaravana permite incorporarla al viaje desde el primer kilómetro”, concluye Rita.